viernes, 1 de diciembre de 2017

[Desafío30días4] Día 1 - Librojuegos

Librojuegos, ¿te iniciaste con ellos?, ¿cuales tienes?, ¿cual te gusta mas?
No recuerdo que los librojuegos fueran mi primer contacto con el rol, aunque si están muy vinculados a aquellos primeros años: elige tu propia aventura, la saga de Pip, Dungeons and Dragons, Masks...
El rol lo conocí en el '85, y se que con los compañeros de clase en el '87 estábamos flipados con esos libros, aunque quizás los hubiera conocido antes.


Los primeros libros de elige tu propia aventura fueron bastante sosos y aunque inicialmente sorprendentes fueron rápidamente superados. Retorno a Brookmere o Fuego Mágico son dos títulos que tengo grabados en mi mente, dos aventuras que repetí una y otra vez (de hecho todavía están por casa). Y, aunque no son mucho mas complejos que los de elige tu propia aventura, ya suponían un avance.
Mas adelante aparecieron juegos en los que te hacías ficha, tirabas dados, o incluso tenías que memorizar conjuros, pero no los recuerdo con tanto cariño como aquella primera hornada de historias de Dungeons and Dragons. Y eso que estaban ambientadas en Forgotten, uno de los mundos mas sosos de D&D.

Como casi todo lo friki en aquella época, la falta de variedad, o la dificultad para conseguir las cosas, hacían que rápidamente se te quedara corto lo que tenías. Añadías reglas a los juegos de rol, a los juegos de mesa, o directamente te inventabas tu algo completamente diferente. Todavía recuerdo nuestras 63 clases de personaje para el Heroquest, o el listado de equipo que teníamos disponible para el Cruzada Estelar.
Evidentemente los librojuegos no eran una excepción, y entre las perrerías mas interesantes que hicimos con ellos jugar a dobles creo que fué la mas interesante y divertida. Simplemente ibamos en grupo, leyendo la historia a la vez, cada uno con su personaje, tomando las decisiones en conjunto, y si había enemigos duplicando los peligros.

En la actualidad dudo mucho que me molestara en adentrarme de nuevo en ese mundillo. Es algo que recuerdo con cariño y que tuvo su momento, pero ahora mismo me resultaría insulsamente limitado.
Mejor dejar los buenos recuerdos ahí... en el recuerdo.